El lado moderno del Tweed

La modernidad del tweed radica en que esta tela masculina nunca pasa de moda y siempre se ve elegante, desde Coco Chanel al Balenciaga de Demna Gvasalia.

Esta tela tan inglesa, tan “countryside”, creada para fines tan prácticos como abrigar y proteger del agua. Utilizada para cazar o para protegerse del frío en crudos inviernos.

Pero como todos los más prácticos inventos en moda, ha sido prenda símbolo de las y los más icónicos personajes en cuanto estilo. Sin ir más lejos, el tweed es también, la tela de la que está hecho el clásico traje Chanel. Aquella chaqueta de cuello redondo y forma recta, que en todas estas décadas, nunca ha pasado de moda.

Nada me gusta más que aquellas prendas que pueden ser usadas tanto por mí, como por mi papá o mi abuela. Sin ir más lejos, los tres tenemos varias cosas de tweed en nuestros closets. Sin distinción de edad o sexo, el tweed le queda bien a todos. Y un blazer de tweed es mi truco, si quiero darle un toque elegante a unos simples jeans de tiro alto y camiseta básica blanca.

Pasando por Diane Keaton en Annie Hall y la espectacular Diana de Gales, hasta llegar a Balenciaga bajo Demna Gvasalia. Todos utilizan el tweed como un juego entre lo masculino y lo moderno.

Lo puede usar desde la más clásica, en forma de blazer, junto a unos jeans rectos y un beatle negro por ejemplo. O la más vanguardista, aprovechando la masculinidad y tosquedad de su apariencia, para jugar con pesados abrigos, mezclándolos con texturas metálicas y colores fuertes. Por ejemplo, un abrigo recto y largo, muy masculino, de tweed oscuro, mezclado con pantalones dorados, o, como yo, con pantalones de cuero verde, de motociclista vintage.

La clave es mezclar texturas; pollera de tweed con chaqueta de jeans. Cueros de colores con tweeds oscuros. Descontextualizar al tweed de su herencia de campiña inglesa y darle nueva vida a través de mezclas un poco más jugadas.

Lo que recomiendo en cuanto al tweed, es que lo que elijan, debe ser de buena calidad. Sino, se nota mucho, principalmente por el grueso y la caída. Cuando tienen mucho acrílico, vamos a notar que la tela no pesa y que tampoco cae de linda forma. Además, una imitación mala de tweed, está condenada a llenarse de pelotillas al primer uso.

Yo prefiero mandarme a hacer un buen abrigo, o algo más simple como un blazer que esté cortado a la medida, y para eso encontré muy buenas opciones, de diferentes variedades y colores, en la selección de esta tela que tiene Tissura.

Fotos mías: Marta Arranz.

 

 

 

 

 

 

 

 

En mí: pantalones de motocicleta vintage Hippy Market/ pulser y blusa Purificación García/ botas Jeffrey Campbell//

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