Charol/ una relación de toda la vida

Cuando era muy chica, nos dejaron ir con ropa de calle un viernes al colegio. Verme reemplazar mi pollera de tablitas, por un brillante impermeable de charol blanco y negro, fue demasiado para mi católico y conservador colegio.

Y me gané el grito de chula! en un pasillo, el peor insulto que te podían decir a esa edad.

Mi amor por el charol empieza hace muchos años ya, toda la vida tal vez.

Y por eso no deja de sorprenderme que hoy, quienes lo usan, son las mismas que me miraban como si estuviera disfrazada cuando lo usaba.

Esto es parte de la industria del consumo, en que siempre terminamos por normalizar todo. Lo que alguna vez nos parece rarísimo, o incluso chocante, después de un tiempo, nos genera el deseo de tenerlo.

La industria está diseñada para que eso suceda, sino fíjense en todas las vitrinas de estas temporadas. Son una copia de muchas colecciones, como la de Balenciaga Fall 2016. Cuando Gvasaglia la diseñó, no mucha gente entendió los vestidos estampados de flores en el mismo print de las botas, decían que parecían cortinas caminando. Y hoy todas andan con las botas tipo “calcetín” de colores y los vestidos largos. Incluso las más clásicas.

Lo mismo pasa con el charol. Hace varias temporadas lo hemos estado viendo, pero es recién en esta cuando ya se ha normalizado.

El mismo que antes sólo se encontraba en sex shops o tiendas de disfraces, hoy está en las campañas de las más clásicas marcas y en los clósets de tus amigas.

Creo que la primera vez que me di cuenta de que este brillante material solo a mí me parecía normal, fue muy chica. Cuando nos dejaron ir con ropa de calle un viernes a mi colegio. Yo era muy chica, y tenía un impermeable de los 101 Dálmatas, en charol blanco y negro. Era la pieza que más quería de todo mi closet, y lo único que quería era usarla todos los días. Asique poder ir a mi colegio con él, fue fiesta. Pero mi colegio ultra conservador y católico no estaba preparado para verme reemplazar mi pollera de tablitas por el equipo de la Cruella de Vil, y fue la primera vez que alguien me gritó «chula»! en un pasillo. El peor insulto que te podían decir a esa edad.

Eso fue uno de los momentos clave en mi vida, de sentirme diferente, la “freak”. Y cada vez que usaba algo de charol, sentía varias miradas pensando lo mismo, ¿tal vez?.

Mi aceptacion de que nunca podría ser de otra manera, es lo que me llevo a seguir a siendo yo misma, a pesar de las miradas. Porque expresarme, para mi, es lo más importante, y antes de saber lo que significaba, la expresión a través de la moda, fue mi lenguaje.

Mi necesidad de ser o vestirme como quiero, es a lo que siempre he sido fiel. Y a través de la moda, de la ropa, quiero mostrar libertad, me gusta jugar con ella y mostrar que todos podemos hacerlo.

Aunque te hagan sentir la rarA del colegio.

Te lo dice una “freak” que en realidad no era tan freak, sino que más libre.

Y acá, una selección de algunos de mis looks desde 2012 hasta hoy…documentados para Le Freak!

2011

2016

2014

NY 2013, para el sitio Where did you get that.

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